tantas voces
Suben y bajan como columnas de humo
el vapor de las lagrimas
un grito muerto en las sabanas
Estamos quietos
Algunos
Estamos quietos
Vida que lates
Sangre de tu sangre
Amor de tu amor
que sigue
Donde nos encontraremos desde ahora?
Intrépida saeta abres camino
con tus manos fuertes
en selvas de niebla
en sueños adivino tu destino
No me basta este poema
para despedirte
y recibo las palabras
las ordeno
y te escribo.
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